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lunes, 14 de septiembre de 2015

El tarot de Carl Jung

Se ha dicho que el psicólogo suizo Carl Jung descubrió “el Tarot interno” en la mente humana, con su concepto de arquetipos. Lo mismo se puede decir que el Tarot era ya un substrato en la historia de la mente colectiva en el cual se podían encontrar los arquetipos –las imágenes primordiales que constituyen la constelación psíquica del ser humano.
En la baraja de 78 cartas, como en los 64 hexagramas del I-Ching, se cifra un universo mental mutante, a través del cual se pueden formar predicciones. “Podemos predecir el futuro cuando sabemos cómo ha evolucionado del pasado el momento presente”, dijo Jung. Esta evolución del instante presente está concatenada al pasado, de la misma forma que la mente consciente está supeditada al inconsciente: la carta del Tarot o el hexagrama son manifestaciones visibles de este ámbito, una suerte de sincronicidad que se obliga a surgir a la superficie, pero que requiere, al igual que un oráculo, una interpretación acertada.


En 1933, en un seminario, Jung habló sobre el Tarot (según documenta el libro Visions: Notes of the Seminar given in 1930-1934 by C. G. Jung, Princeton University Pres 1997).
Estas cartas podrían ser el antecedente del popular conjunto de naipes que usamos para jugar, en las que el rojo y el negro simbolizan los opuestos, y la división de 4 –tréboles, espadas [o picos], diamantes y corazones— responde también al simbolismo de la individuación. Son imágenes psicológicas, símbolos con los que uno juega, de la misma forma que el inconsciente parece jugar con su contenido. Se combinan en cierta forma, y las diferentes combinaciones corresponden al desarrollo lúdico de los eventos de la historia de la humanidad.
Existe cierta disputa sobre el origen del Tarot, y si este precede a los naipes que se usan cotidianamente con fines lúdicos. La versión aceptada es que el Tarot en realidad es posterior; sin embargo, versiones ligadas al misticismo hablan del Tarot como del “Libro de Thoth”, y datan su origen a los misterios egipcios. De cualquier manera el diseño de sus arcanos se pierde en la historia –con una raíz ominosa que resurge en los juegos de magos modernos como Aleister Crowley o Alejandro Jodorowsky.


Una de las aportaciones de Jung a la psicología es trazar un paralelo entre los procesos mentales y los procesos de la alquimia en su búsqueda de transformar (simbólicamente) la materia en oro. De igual forma el suizo vio en el Tarot un juego alquímico:
En el Tarot tenemos la figura hermafrodita del diablo. Esta sería en la alquimia el oro. En otras palabras, tal intento por unir los opuestos para la mentalidad cristiana aparece como diabólico y prohibido, perteneciente a la magia negra”. El Tarot, recordemos. está ligado a los gitanos, a su vez percibidos por la mentalidad cristiana como adeptos a la magia negra.
Si uno quiere imaginar el proceso simbólico, la serie de imágenes que se encuentran en la alquimia son buenos ejemplos… También parece que el conjunto de imágenes en las cartas del Tarot desciende distantemente de los arquetipos de transformación, una perspectiva que me ha confirmado una lectura del profesor Bernoulli. Este proceso simbólico es una experiencia en imágenes y de imágenes. Su desarrollo usualmente se manifiesta como una estructura de enantiodromia, tal como ocurre con el I Ching y como tal se presente en un ritmo de positivo y negativo, ganancia y perdida, luz y oscuridad.

La enantiodromia es un término griego usado por Jung, e implícito en la filosofía de Heráclito, para significar aquello que se torna en su opuesto. En cierta forma este es el proceso perenne del movimiento, necesario para la salud psíquica. El Sol debe convertirse en la Luna; este es el ritmo de la vida, en cuya coincidencia de opuestos yace la alquimia.






domingo, 13 de septiembre de 2015

RELIGIONES, Mesopotamia y oriente próximo, segunda parte


Armonía y caos.


La creación del hombre no implica solamente una primitiva limitación del mundo divino, sino que expresa y subraya el principio de dependencia del propio hombre, al que los dioses quieren utilizar como su sustituto en las actividades productivas y que está, por tanto, a su «servicio».

El crecimiento demográfico ocasionó la rebelión de los seres humanos en contra de su Dios En-lil, donde ellos se negaron a seguir trabajando para él, esto provoco la furia de este Dios, que posteriormente inundo la tierra con un diluvio, con la intención de desaparecer a la humanidad; de no ser por En-ki que salvo a Atrahasis y su familia.




                                               Tablilla cuneiforme con la historia de 
                                                                 Atrahasis en el Museo Británico





Es por esto que se dice que el hombre ha recibido la cultura de los dioses; un mito sumerio escrito en griego, diría que los hombre fueron liberados del estado salvaje por un semidiós creado por En-ki, Oannes es un ser mitad hombre y mitad pez, el que transportaba el conocimiento. En antiguas tablillas de barro se encuentra la historia de Gilgames, rey de Uruk, capaz de revelarse a los Dioses; al ser una amenaza, los dioses crean a Enkidu, un ser con apariencia primitiva. Pero antes de enfrentarse a Gilgames tiene que pasar por un proceso de racionamiento, por eso se le concede una prostituta de la cual se enamora. Después de este proceso Enkidu olvida su naturaleza salvaje y se enfrenta ante Gilgames, llegando al agotamiento de la lucha se dan de cuenta que es inútil y por tal motivo inician una alianza.



La mitologia hitita demuestra una increíble similitud con otras tradiciones religiosas, como lo es el mito de Inanna, pero que en su versión hitita, es Telepinu, que abandona la tierra y provoca desastre a nivel cósmico, historia similar a la de Baal, de igual manera a la diosa griega Demeter. Estos mitos ponen en común la influencia de la figura de un Dios en el caos y la armonía de la Tierra. Es interesante en los hititas la construcción del mito, que introduce un imaginario colectivo. Otro relato hitita es acerca de la lucha del dios Teshub (dios de la tormenta) que lucha contra el dragón Illanka, el guardián de las aguas subterráneas, aquí Teshub pide ayuda a la diosa Inara, al Igual que Marduck en su enfrentamiento con Tialmat.


sábado, 5 de septiembre de 2015

RELIGIONES, Mesopotamia y oriente proximo.

Historia de las religiones

Reseña del libro Historia de las religiones de G. Filoramo:




El texto a continuacion es la primera parte de los orígenes de la religión en Mesopotamia.

La historia entendida como hechos documentados empieza hace 4500 años antes de Cristo. Mesopotamia es conocida como la cuna de la civilización, su ubicación geográfica, al situarse en medio de dos ríos, el Tigris y el Éufrates, permitió el florecimiento de la agricultura, y el comercio.

Ahora bien, para estudiar el origen del fenómeno religioso, se debe entender que produjo los lazos multiculturales, cómo el desarrollo tecnológico y y comercial, influyo en el valle fértil, además de sus colonias cercanas.

La historia conocida no contiene algún tipo de documento que se acerque a los antecedentes del establecimiento sumerio, sino que ya estaban en el territorio Mesopotámico. No se puede decir que los sumerios eran un estado homogéneo, ya que hubo otros pueblos establecido allí, lo que es cierto es que el pueblo sumerio, tuvo contacto con pueblos nómadas semitas. Más adelante, aproximadamente en el VI y el III milenio comienzan a predominar las dinastías, y después de algunas invasiones, llegara la unidad de estado con Gudea, gobernador de Lagash.






Estatua perteneciente de Gudea



Sin embargo el reinado de Sargón I, conocido como el rey legítimo del pueblo acadio, daría lugar a un ejército el cual rivalizo con Babilonia, el pueblo de Acad dirigido por Sargón II. Pero de cierta manera el expansionismo Sargonico, posteriormente los babilonios y asirios, contribuyeron a la proliferación de las creencias religiosas, hasta alcanzar a pueblos de origen indoeuropeo como los Hititas.

Pero en el pueblo asirio, el sumerio y los acadios se puede comprobar que mantuvieron una similitud cultural, sino que diferían en su idioma, y los sistemas políticos que variarían de acuerdo a sus gobernadores.




 Dios Enki ( en-Dios  Ki-Tierra)




Ciudad-Estado


En la región de Mesopotamia se aprecian en la ciudad de Uruk el Zigurat, templo dedicado al culto, El templo significo el asentamiento de la urbe a su alrededor, muy similar a las costumbres mayas. La disposición del templo se daba a un “señor” conocido como “en”. También designado a un ser extrahumano. Aparentemente el concepto de “en” es la visión fragmentada del grupo, que es útil en la repartición de tierra, pero a este carácter social se le asignaba al político, o al líder. Es el líder el dingir o el gran hombre-divinidad. Pero el rey no era considerado como dios, sino que él era un vicario en la tierra. El matrimonio sagrado conocido como hierogamia, consistía en la mujer que encarnaba a la diosa Inanna y se casaba con Tammuz, cuya representación en el panteón era Dumuzi. 













sábado, 29 de agosto de 2015

El Mito en el Popol Vuh

 En las culturas tradicionales de México, se hablaba de la ciudad celeste, una ciudad que se encontraba habitada por los Dioses, aquellos que fueron los antecesores del hombre, estas familias no son históricamente hablando, los antecesores de la humanidad sino que tal genealogía  supone la construcción simbólica de una familia ancestral.[1]
  Federico Gonzalez afirma que algunas etnias han tomado algunas costumbres.
“Actualmente los grupos Triquis, comunidad cerrada y tradicional de Oaxaca veneran a sus antepasados, a su 'linaje', al que entroncan directamente con la ciudad celeste, u otro mundo donde viven, venerándolos especialmente el día de los difuntos cristianos. La ciudad celeste es un espacio distinto, un país que coexiste con el nuestro, una patria de cuerpo espiritual en donde habitan los dioses, y los difuntos. Una realidad impalpable que ya conocían los egipcios”

Gonzalez cita a Hermes Trismegisto, en el Corpus hermeticum, una frase que dice: “¿Ignoras, oh tú Asclepio, que Egipto es la imagen del cielo y la proyección en este mundo de todo el ordenamiento de las cosas celestes?"      
Estas culturas, son conscientes que son descendientes del reino celestial, y tal pensamiento ha perdurado a través del tiempo, para Swedenborg, el lazo que une a estos pueblo con el mas allá, es la razón que cimenta la vida tribal,  su mundo terrenal es para ellos el reflejo menos perfecto del reino celestial. Es de igual manera la India para los hindúes y el Celeste Imperio para los chinos, estos hábitos culturales son el denominado de un arquetipo debido a la universalidad que se extiende en distintos pueblos, como también el culto hacia los ancestros.
Es conocido que el Mito es el génesis, que es universal en la mayoría de las creencias, donde se acude a algo desconocido para construir el fin, por la intervención del ritual, y por medio del símbolo que lo revela, encontramos la puerta a reino celestial, la cosmogonía es la verdad especulativa que está solamente en el presente. El chamán es un puente, es el hombre elegido para unir el mundo conocido con lo desconocido.[2]

 El Mito pertenece a otra realidad y a otro tiempo, solo hay vestigio de el, en el símbolo y se hace permanente en el significado del ritual, esto conlleva a la contemporaneidad del mito, por lo que el alma re-genera.
 El Popol Vuh es un libro del pueblo maya-quiché, el cual lleva  escrito “génesis”  y además de rituales.  Los relatos cosmogónicos son el esfuerzo de registrar la tradición oral, estas costumbres tal parece son comunes en la mayoría de los pueblos indígenas de Mesoamérica; Gonzalez lo describe como las similitudes arquetípicas, y resalta que el rito que se encuentra en las culturas de todo el mundo, es la invitación al hombre a la limpieza espiritual, con el fin de alcanzar a un nuevo ser.  Encontramos en la historia de la cultura las manifestaciones jeroglíficas, la tradición oral, y el libro sagrado, que han hecho parte de la naturaleza arquetípica del pueblo, en el Popol Vuh la transmisión oral de su contenido, como la danza y toda la teatralidad componían el ritual sagrado.
 Gonzalez divide la lectura del mito en tres categorías, a (cosmogónica, ontológica, metafísica) b (psicológica, emotiva) y c (naturalista, emotiva, motora) él afirma que esto no interfiere, y por lo tanto cada uno tiene un lenguaje directo para cada quien. El  Popol Vuh alguna vez fue memorizado por todos, pero en la actualidad sus rituales se practican en forma fragmentada en algunas zonas de Guatemala. Gonzalez concluye exaltando el poder de la tradición, donde la luz hace su aparición,por consiguiente de cuatro creaciones sucesivas surge en el quinto sol el hombre moderno [3].


                                                                        Tonatiuh, el dios del Quinto Sol









[1] De igual modo, la genealogía de los incas, que ha sido estudiada sagazmente por Imbelloni. Asimismo las fechas y los hechos señalados en los jeroglíficos mayas tienen carácter simbólico, sin dejar por eso de ser históricos. Se trata de historias míticas y mágicas de sentido cíclico-rítmico expresadas de manera ritual y de modo mnemotécnico. La historia y la geografía sagrada han sido propias de todos los pueblos tradicionales. Sin ir más lejos recordemos las genealogías bíblicas, las edades y acontecimientos que allí se narran, y los lugares geográficos-simbólicos presentes en los mitos griegos.

[2] "En las tierras bajas tropicales de Centroamérica, al igual que en determinados lugares de África y Asia, tales individuos (los reyes-chamanes) fueron considerados de origen divino porque era creencia cierta que descendían en línea directa de los dioses fundadores de la sociedad, los primeros padres u hombres creados; la historia de esos antepasados era narrada en los mitos y sus nombres mencionados en las inscripciones como fuente de la legitimidad de la dinastía". Miguel Rivera Dorado. La Religión Maya, Alianza Universidad, Madrid, 1986.

[3] Gonzalez nos muestra la similitud de una cultura que estuvo separada del viejo mundo, y a pesar de ello comparte muchas de las costumbres del pueblo hebreo, los grecorromanos y el budismo-hinduismo. Esto es lo que dice en sus palabras “Pero lo verdaderamente interesante es que para una mentalidad arcaica eso está sucediendo siempre, o sea en este mismo momento, por lo que aquella creación arquetípica que narra el mito no es sino una realidad viva ahora, de la cual la naturaleza misma de los fenómenos, seres y cosas nos habla constantemente”.

viernes, 28 de agosto de 2015

psicología Junguiana


Conceptos esenciales en la psicología Junguiana






  Partiendo de la idea freudiana de inconsciente, Jung propuso la existencia – basado en sus estudios sobre mitología universal y el análisis de cientos de sueños – de lo “inconsciente personal” bastante similar al inconsciente freudiano; y de lo “inconsciente colectivo”, raíz y esencia del psiquismo, constituido por estructuras arquetípicas resultantes de los momentos emocionales esenciales de la humanidad. Allí está la arquitectura de los arquetipos que, luego, cada cultura, en todos los tiempos, da a luz: Dios, lo Demoníaco, el Bien, el Mal, el miedo a la oscuridad, el Héroe, el Anciano Sabio, la Diosa, la Doncella, la Gran Madre y tantos otros.
Veamos algunos conceptos específicos que hacen a la concepción de la psique en la obra de Carl Gustav Jung (1875 - 1961)                                                     
Partiendo de la idea freudiana de inconsciente, Jung propuso la existencia –  basado en sus estudios sobre mitología universal y el análisis de cientos de sueños –  de lo “inconsciente personal” bastante similar al inconsciente freudiano y de lo “inconsciente colectivo”, raíz y esencia del psiquismo, constituido por estructuras arquetípicas resultantes de los momentos emocionales esenciales de la Humanidad. Allí está la arquitectura de los arquetipos que, luego, cada cultura, en todos los tiempos, da a luz: Dios, lo Demoníaco, el Bien, el Mal, el miedo a la oscuridad, el Héroe, el Anciano Sabio, la Diosa, la Doncella, la Gran Madre y tantos otros.

Jung describió algunos arquetipos muy peculiares, como el Ánimus, aspecto psíquico masculino que, originado en lo inconsciente colectivo, habita en la mujer, y el Ánima, aspecto psíquico femenino presente en el varón.
Sobre los arquetipos, Jung aclara en “Símbolos de Transformación”, una de sus obras fundamentales, que: “... no he descubierto un rasgo hereditario propio de una raza, sino un carácter humano universal. No se trata de representaciones mentales innatas, sino de una disposición funcional a emitir las mismas ideas o ideas muy semejantes. Llamé, posteriormente, arquetipo a semejante disposición”.
La clasificación junguiana de los sueños ensancha su horizonte en los no compensatorios. Se incluyen en éstos a los arquetípicos, anticipatorios, traumáticos, proféticos, en paralelo y parapsicológicos.
Para el análisis de los sueños utilizó el método de amplificación, dándole al soñante un papel activo en la interpretación, siendo el analista un colaborador que no debe imponer ninguna idea. Jung se basaba en la premisa de que el primer sueño relatado en análisis suele mostrar, habitualmente, una visión del problema en cuestión y un esbozo de la forma en que habrá de resolverse. Sostuvo, también, que de ninguna manera hay que interpretar un sueño por sí solo porque, en general, pertenece a una serie que responde a la continuidad inherente a los procesos inconscientes, que es mucho más estricta que la que se da en los procesos conscientes.

Su idea de libido difiere de la de Freud en este sentido: acepta que en los principios de la Humanidad, cuando lo animal prevalecía en el hombre la libido era sexual, pero, conforme nuestra especie fue diferenciándose más y más de los animales, esa energía fue modificándose hasta la actualidad, por lo que aquella carga instintiva desapareció casi totalmente, siendo la libido, hoy en día, una energía psíquica por sí misma, sin correlato con lo sexual; energía que responde al impulso cultural y a las necesidades espirituales que adquieren mucha importancia en la segunda mitad de la vida. Por eso es que Jung explica que la neurosis tiene su origen en “una incapacidad para resolver un problema actual siendo una actitud mental que puede hacerse permanente y agudizarse más y más cada día”. Las causas de la neurosis no deben buscarse sólo en el pasado del individuo sino también en su presente, porque puede suceder que su libido no esté consiguiendo que esa persona supere los obstáculos que la llevarían a un nuevo estado de desarrollo, anhelado por su conciencia.

El concepto de “complejo” es un hallazgo junguiano. Se denomina así a una manifestación en lo inconsciente personal, cuya raíz se encuentra en lo inconsciente colectivo y que requiere la intervención de un fenómeno de represión para producirse. Jung expresó respecto a los complejos que: “...brotan del inconsciente e invaden la mente consciente de obsesiones e impulsos desconcertantes e inexpugnables... ... es un error deplorable considerar la psique humana como algo meramente individual y estudiarla tan solo desde un punto de vista personal. Semejante explicación no puede admitirse sino en lo que respecta a las relaciones y quehaceres cotidianos y ordinarios del individuo”.
Más allá de estos conceptos, fundamentales para entender la obra de Jung, es preciso mencionar a dónde apunta el proceso terapéutico desde la perspectiva junguiana. La meta del análisis en este caso es la “individuación”, o integración de los opuestos que conforman la psique. Lograr individuarse es haber conseguido el estado particular de amplificación de la conciencia que permite que todos los aspectos del psiquismo se relacionen armónicamente. Se debe tener en cuenta que la individuación en sí misma es más una búsqueda que una realización posible, y que el análisis junguiano es uno de los caminos que se pueden utilizar como proceso para alcanzarla. Jung consideraba que la vida humana tiende a una finalidad y que la neurosis tiene por objeto impedir .esta natural evolución hacia la concreción del “proyecto trascendente de vida”, y es por este motivo que, a su juicio, sólo Buda y Jesús habían conseguido esto y que, tal vez, otros sólo obtuvieron su individuación después de la muerte. El análisis junguiano, entonces, es una especie de “entrenamiento” tendiente a disolver los esquemas de conducta que perturban la realización de las acciones necesarias para que los deseos positivos de vida tengan concreción.





Antonio Las Heras y Silvina L. Mazal

http://www.elsigma.com/introduccion-al-psicoanalisis/algunos-conceptos-esenciales-de-la-psicologia-junguiana/11608